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TENDENCIAS DEL SECTOR

Packaging y economía circular: una oportunidad para transformar la logística

Por María Clara Pritz Especialista de Sustentabilidad en Andreani

Cuando hablamos de sustentabilidad en packaging, la conversación suele centrarse en una pregunta: ¿qué material deberíamos usar? Sin embargo, la economía circular propone empezar por otra: ¿ese packaging es realmente necesario?

Puede parecer una diferencia menor, pero en realidad supone un cambio profundo de perspectiva. Durante décadas, la mayoría de los sistemas productivos se desarrollaron bajo una lógica lineal: extraer recursos, fabricar productos, utilizarlos y descartarlos. La economía circular invita a replantear esa secuencia y a preguntarnos cómo conservar el valor de los materiales por más tiempo, reduciendo la generación de residuos desde el diseño.

En ese sentido, una de las premisas más simples y poderosas sigue siendo vigente: el mejor residuo es el que no se genera.

Para la industria logística, esta idea representa una oportunidad particularmente interesante. El packaging es un componente indispensable para proteger productos y asegurar una correcta operación, pero también es un espacio donde existen oportunidades concretas para innovar, optimizar recursos y generar valor.

En los últimos años, el packaging dejó de ser considerado únicamente un elemento de protección. Hoy forma parte de una conversación más amplia en la que intervienen clientes, consumidores, proveedores, reguladores y operadores logísticos.

Esto implica adoptar una mirada sistémica. Ya no alcanza con analizar un material de forma aislada: es necesario comprender cómo fue producido, cómo será utilizado y qué ocurrirá cuando finalice su vida útil. Muchas veces, la solución más efectiva no pasa por reemplazar un material por otro, sino por reducir consumos innecesarios, evitar sobreembalajes, optimizar dimensiones, diseñar sistemas retornables o extender la vida útil de los recursos existentes.

La discusión deja entonces de ser "plástico versus papel" o "reciclable versus compostable". El desafío es diseñar soluciones que cumplan su función logística utilizando la menor cantidad posible de recursos y manteniendo el mayor valor posible dentro del sistema.

A nivel internacional, la agenda de packaging y economía circular avanza con rapidez. Las nuevas regulaciones y estándares incorporan cada vez más exigencias vinculadas a trazabilidad, información sobre materiales, contenido reciclado, reutilización, reparabilidad y desempeño ambiental de los productos.
En muchos casos, estas demandas llegan primero a través de las cadenas de valor y de los clientes antes que por la propia regulación local. Por eso, desarrollar capacidades en diseño circular, selección de materiales y gestión de información ya no es solamente una cuestión ambiental, sino también una forma de prepararse para los estándares que empiezan a consolidarse en distintos mercados.

El recorrido de Andreani

En Andreani, este camino comenzó con una necesidad concreta: comprender mejor los materiales utilizados en nuestras operaciones, identificar oportunidades de mejora y construir una base sólida para la toma de decisiones.

Con ese objetivo, desarrollamos junto al CONICET un relevamiento integral de plásticos de un solo uso utilizados en nuestras operaciones. El trabajo permitió construir una línea de base, cuantificar consumos y analizar alternativas desde una perspectiva de economía circular y análisis de ciclo de vida. Más allá de los resultados obtenidos, la experiencia reforzó una idea que continúa guiando nuestras decisiones: los desafíos vinculados al packaging requieren comprender los sistemas completos y considerar simultáneamente aspectos operativos, ambientales, económicos y de experiencia de cliente.

A partir de ese aprendizaje fuimos incorporando iniciativas orientadas a la optimización de materiales, la reutilización de recursos, el desarrollo de soluciones retornables, la incorporación de criterios de circularidad en compras y diseño, y el trabajo conjunto con proveedores y clientes. También comenzamos a trabajar en la optimización de formatos y dimensiones de embalaje, entendiendo que reducir material y evitar el transporte de espacio vacío puede generar beneficios que van más allá del packaging, mejorando la eficiencia logística y el aprovechamiento de la capacidad de transporte.

Uno de los principales desafíos cuando se habla de sustentabilidad es evitar simplificaciones. Reciclar sigue siendo importante, pero la economía circular plantea una jerarquía más amplia. Antes de pensar en reciclar, resulta relevante preguntarse si es posible reducir consumos, rediseñar procesos, reutilizar recursos o extender la vida útil de los productos. Por eso, la conversación incorpora alternativas como sistemas retornables, embalajes reutilizables, materiales con contenido reciclado, biomateriales y esquemas de logística inversa, siempre acompañados por proveedores capaces de garantizar trazabilidad, calidad y certificaciones reconocidas.

Con el tiempo, las iniciativas vinculadas a packaging dejaron de enfocarse exclusivamente en la gestión interna y comenzaron a transformarse en una oportunidad para acompañar a nuestros clientes en sus propios procesos de transición.

De esa evolución surge Andreani Circular, una unidad de negocio que integra capacidades vinculadas a logística, diseño, materiales y economía circular para desarrollar soluciones de packaging más eficientes y alineadas con las nuevas demandas del mercado.

Más que ofrecer un material específico, el objetivo es ayudar a encontrar la mejor solución para cada operación, considerando variables como protección del producto, eficiencia logística, experiencia del usuario, reutilización, reciclabilidad y trazabilidad.

Una agenda para toda la industria

La logística ocupa un lugar estratégico dentro de la cadena de valor y, por lo tanto, tiene la capacidad de acelerar transformaciones que exceden su propia operación. La economía circular nos recuerda que los residuos no son solamente un problema de gestión al final del proceso, sino muchas veces el resultado de decisiones tomadas mucho antes, durante el diseño de productos, la selección de materiales o la definición de modelos operativos.

El desafío es grande, pero también lo es la oportunidad. Repensar el packaging desde una mirada circular permite reducir ineficiencias, anticiparse a nuevas exigencias, fortalecer la competitividad y generar soluciones más alineadas con las expectativas de los distintos actores de la cadena de valor.

Y quizás lo más importante: nos invita a cambiar la pregunta. No solamente qué hacemos con los residuos que generamos, sino cómo diseñamos sistemas capaces de generarlos cada vez menos.

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