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TENDENCIAS DEL SECTOR

Costos ocultos en la última milla: lo que no se ve, pero define la rentabilidad

En el sistema empresarial existe una brecha crítica entre el costo contable tradicional de una actividad y su costo económico real. En la logística de distribución, y especialmente en la última milla, el eslabón más complejo y costoso, que absorbe una porción sustancial de los costos totales de la cadena, esta brecha se manifiesta en forma de los denominados “costos ocultos”.

Son llamados así no porque sean invisibles sino porque los sistemas contables tradicionales carecen de los lentes para enfocarlos y, por lo tanto, operan bajo la superficie de un "iceberg financiero". Al no dejar una factura directa, terminan diluyéndose erróneamente como gastos normales en las cuentas de combustibles, salarios o contingencias generales, a pesar de que su costo de oportunidad no es menor. Incluyen, entre otros, tiempos muertos, entregas fallidas, devoluciones, congestión, desgaste acelerado de vehículos, reclamos de clientes, multas, ineficiencias operativas y pérdidas por robos o daños.

Las causas del punto ciego: ¿por qué existen y por qué es tan difícil medirlos?

La aparición y la dificultad para medir los “costos ocultos” responde a factores estructurales de las organizaciones y de la propia operación:

Las dimensiones de los “Costos Ocultos” en la Última milla

En la distribución urbana de mercaderías las fricciones del entorno urbano y el comportamiento de los actores potencian estos costos ocultos en cuatro dimensiones críticas.

Por un lado están los tiempos improductivos de lo que podríamos denominar la “interfaz urbana”. La escasez de dársenas exclusivas obliga a los transportistas a consumir tiempo buscando estacionamiento. En CABA, la invasión constante de los “Cajones Azules” por parte de vehículos no autorizados, o el exceso de tiempo de estacionamiento (que supera ampliamente los 30 minutos) es una muestra de ello. Esto se traduce en vehículos subutilizados y conductores atrapados en el tránsito o regulando el motor en marcha mínima (ralenti) ante contingencias climáticas, obras o manifestaciones. Si el chofer recurre a estacionar en doble fila para acelerar el proceso, el vehículo permanece inmóvil y expuesto a penalizaciones.

En segundo lugar puede darse que la entrega “fracase”: cuando un transportista llega al destino y el cliente está ausente, o la dirección es incorrecta, se activa un efecto dominó de costos. Cada entrega fallida aumenta el costo real del envío debido a los gastos de reingreso del paquete al depósito, la reprogramación de las entregas, el soporte administrativo y el riesgo de daños por la manipulación adicional de la mercadería.

En tercer lugar surgen las restricciones horarias de circulación, las zonas de exclusión urbana y las multas por estacionamiento forzado, que suelen considerarse y registrarse de forma equivocada bajo el rubro de "contingencias" en lugar de imputarse como costos logísticos estructurales. Asimismo, la necesidad de gestionar una alta demanda de pedidos pequeños y dispersos geográficamente diluye los márgenes al no reflejarse en precios adecuadamente diferenciados por zona.

Finalmente, puede señalarse que la última milla constituye un entorno operativo de alta presión, lo que favorece una elevada rotación de repartidores. Su reemplazo implica costos significativos de contratación y capacitación, particularmente en una actividad atravesada por la escasez de choferes. Si bien esta problemática se manifiesta con mayor intensidad en los servicios de larga distancia, también afecta de manera creciente a la distribución urbana 1

Radiografía del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA): un laboratorio de “costos ocultos”

El AMBA presenta un escenario único donde la densidad demográfica, la estructura funcionalmente policéntrica atrapada en una red de transporte concéntrica y las dinámicas socioeconómicas transforman las ineficiencias teóricas en fricciones diarias muy concretas. Localmente, estos costos adquieren una "personalidad" moldeada por cuatro vectores específicos: la fragmentación reglamentaria, la congestión, la seguridad y el “efecto edificio”

1. Valeria Pardo y Jorge Sánchez (2026). Escasez de conductores en el transporte carretero: evidencia, causas y desafíos estructurales del sistema logístico.Diplomatura en Logística. CFI

1. La fragmentación reglamentaria en cuestiones de tránsito en el AMBA

Como las cuestiones de tránsito en los municipios de la provincia de Buenos Aires es una facultad local y no existe un organismo de coordinación interjurisdiccional, las cuestiones asociadas al tránsito, a la circulación, a la carga y descarga de mercadería o al tipo de vehículo posible de operar genera conflictos en la diagramación de ruteos, en la utilización de unidades, etc. Por ejemplo, cada municipio tiene restricciones distintas a la circulación, diversos horarios de carga y descarga de mercadería (en San Isidro, por ejemplo, en las zonas comerciales el horario es de 21 a 06 horas), entre otras normas.

La dispersión normativa también se manifiesta en la imposición de tasas viales locales: un número significativo de municipios ha establecido gravámenes que oscilan entre el 1,5% y el 2,5% sobre el precio del combustible. Esta heterogeneidad puede impactar, particularmente, en los grandes cargadores, al inducir la selección de estaciones de servicio ubicadas en distintas jurisdicciones. Si bien este diferencial no constituye estrictamente un “costo oculto”, sí puede derivar en la generación de recorridos improductivos que no siempre son capturados en las estimaciones de costos de las empresas.

2. Congestión asimétrica y cortes de calle

A la tradicional congestión en los accesos troncales del AMBA (colapsados de forma predecible hacia el centro por la mañana y hacia la periferia por la tarde) se le suma la imprevisibilidad de las manifestaciones y obras viales constantes. Diseñar rutas basadas puramente en la distancia geográfica estalla cuando los camiones quedan retenidos en un conflicto de tránsito o deben realizar desvíos imprevistos, duplicando los tiempos y subutilizando la flota. Esto lleva, en muchos casos, a compensar la pérdida de productividad agregando nuevas unidades a su flota de distribución, que tiene como resultado una ociosidad oculta: vehículos circulando a marcha muy lenta en la autopista Illia, el Acceso Norte, el Oeste o la Avenida 9 de Julio, degradando la productividad horaria del chofer y consumiendo combustible extra.

3. Seguridad y "Zonas Rojas"

La necesidad de evitar áreas catalogadas como de alta peligrosidad obliga a desvíos forzados que pueden alargar los recorridos respecto a la ruta óptima trazada en línea recta por un algoritmo. En otros casos, exige la contratación de escolta para sus unidades que se suelen computar como ineficiencia operativa general y no como una respuesta directa a un riesgo de seguridad real.

4. El "Efecto Edificio" y la paradoja del micro-reparto

En barrios de alta densidad como Palermo, Belgrano o Caballito, la entrega comienza recién cuando el vehículo estaciona, hecho que no resulta sencillo en esos barrios por lo que suele estacionar en doble fila. El tiempo del "último metro" (subir por ascensor, lidiar con la seguridad o caminar dos cuadras por falta de espacio para estacionar) inmoviliza el vehículo en una de las zonas con el suelo urbano más caro de la región. Mientras el repartidor hace su trabajo, el vehículo parado en doble fila se expone a multas, un gasto administrativo que oculta una falla de planificación logística.

Conclusión: el fenómeno de la externalización asimétrica

En conclusión, observamos que en la última milla los “costos ocultos” nunca desaparecen: simplemente se redistribuyen de manera asimétrica y se externalizan fuera de los registros contables de las empresas de manera coercitiva.

Desde una perspectiva empresarial, los “costos ocultos” constituyen una fuga sistemática de productividad y rentabilidad: en la medida en que no se identifiquen, midan e incorporen en la toma de decisiones, seguirán erosionando los márgenes, distorsionando la asignación de recursos y limitando la competitividad de las operaciones logísticas. Lo que no se contabiliza no deja de costar: simplemente cambia de dueño.

Sobre los autores:
Investigadores y consultores con diversas trayectorias en la función pública integran el C3T, el centro especializado en transporte de la UTN. Desde hace más de 15 años acompañan a diferentes empresas del sector logístico en la identificación, determinación y actualización de sus estructuras de costos, aportando tanto precisión como transparencia. Contacto utn.c3t@gmail.com

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